IX Periodo Ordinario de Sesiones

Fidel: La Unidad, El Partido y El Poder Popular

Por Tubal Páez Hernández_

En estos días, cuando nuestros compatriotas agradecidos y con memoria ─y los amigos en el mundo en igual sentido─ rememoran la huella de Fidel en la obra material y espiritual de la Revolución Cubana, nos parece útil recordar cuánto hizo, pensó y contribuyó para hacer descansar, sobre fundamentos sólidos, el sistema político que garantizó la continuidad de las ideas de independencia y justicia social largamente forjadas durante más de un siglo de incesante batallar.

La unidad, el Partido y el Poder Popular como conceptos básicos e inseparables del devenir histórico de nuestra nación, desde 1868, están en su legado político.

Nunca el Comandante en Jefe pretendió dar la impresión de que ese ideario fuera un mérito personal, pues siempre estuvo convencido –y obró como tal–de que los mejores frutos del pensamiento y la práctica son resultados de la acción colectiva.

Haber sumado a todo un pueblo a la difícil, peligrosa, pero a la vez hermosa construcción de un camino válido y digno para Cuba es la razón por la cual queremos tanto a Fidel y debemos perfeccionar su legado.

Este cumpleaños 91 es de alegría, y sobre todo una fiesta compartida en la cual, como los niños soplaban con él para apagar las velitas de la celebración, avivamos la llama de sus ideas, no solopara recordarlas sino,sobre todo, para imitarlas, y ser dignos continuadores de una vida ejemplar entregada por entero a los demás, especialmente a los humildes, dondequiera que estuvieran.

Regalémonos hoy algunas de sus ideas, de mucha utilidad en estos días en los que los enemigos de siempre y como siempre sueñan vanamente en el fracaso de la Revolución Cubana:

“La sociedad ideal para la explotación es la sociedad dividida, la sociedad fragmentada; la sociedad ideal para el imperialismo es la sociedad fragmentada, la sociedad dividida, porque la fuerza de la nación se parcela, las fuerzas de la nación entran en guerra unas contra otras, no están al servicio de la nación, sino al servicio de intereses partidistas y al servicio de la dominación imperialista…”

“Afortunadamente, desde que hicimos la primera Constitución nosotros no copiamos, sino que elaboramos ideas sobre cómo debían ser las elecciones en nuestro país…”

“Todo el mundo comprendía que nuestro sistema era en sí democrático, muy democrático, o era, al menos, más democrático que todos los demás que se estaban aplicando, tanto en el socialismo como en el capitalismo, porque habíamos establecido un principio clave que por primera vez se expresaba de una manera correcta el principio del que el pueblo postula y el pueblo elige.

“…Había que conciliar el concepto de un Partido único con esta idea de que el pueblo postula y el pueblo elige; había que conciliarlo con la práctica, porque lo que se conocía en el mundo cuando no existía un solo partido era una multiplicidad de partidos, y eran los únicos procedimientos conocidos para llevar a cabo las elecciones. De modo que nosotros teníamos que crear algo nuevo, algo más justo, algo más equitativo, algo más democrático, algo más puro, porque la preocupación fundamental era preservar la pureza de nuestro proceso electoral y que no se introdujeran en el mismo la politiquería y la corrupción manera concreta: el principio de que el pueblo postula y el pueblo elige…”

“Una vez más debo decir que nuestro sistema fue muy democrático desde el principio. Recuerdo el día que se concibió y se discutió en que todo giraba en torno al problema de quién postulaba. Así surgió la idea de que postulara el pueblo, de que en cada circunscripción se reunieran los vecinos, propusieran y postularan, sin la intervención del Partido, que no fuera el Partido el que postulara; puesto que teníamos un Partido, si el Partido era el que postulaba, iba a servir para fortalecer las corrientes reaccionarias contra la idea histórica de un partido en nuestro país, porque la república surge en su última guerra de independencia con un partido…”

“…Nuestro avance y nuestro desafío fue establecer la elección directa para los delegados a la asamblea provincial y la elección directa para los diputados a la Asamblea Nacional. Ese fue el gran avance, el gran desafío, tarea que no tenía nada fácil, porque debía resolver muchos problemas prácticos: cómo se hacía la campaña, si de nuevo se introduciría la politiquería en nuestro país, la división entre los candidatos, la guerra entre los candidatos, la competencia por el voto, los métodos publicitarios históricos que conocemos, que son repugnantes, que son asquerosos: llenan las paredes, los postes, los edificios de pasquines, de telas, de afiches, en una propaganda ridícula, en una competencia de todos contra todos, en una guerra, y nosotros nos preguntábamos: ¿Cómo podemos ir a la elección directa sin todos esos inconvenientes de la politiquería y sin todas estas desgracias que traía el viejo sistema, y cómo manteníamos el principio de que el pueblo postula y el pueblo elige?“

“El principio de que el pueblo postula y elige es lo que nos coloca en primer lugar entre los países democráticos del mundo. Porque lo otro son grupos de gente los que postulan, incluso, los que eligen.”

Más de 40 años de Poder Popular, en tiempos realmente complejos y difíciles para Cuba y también para los seres humanos en el mundo, de grandes peligros para la paz y la vida, avalan estas afirmaciones de Fidel. Si en algo cambiará la práctica política revolucionaria de Cuba,después de la desaparición física de su líder histórico, será para profundizarla haciéndola todavía más democráticay socialista.

VIII Legislatura

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