A la mujer en la sociedad cubana actual le corresponde ser más proactiva

Por: Aymara Massiel Matos Gil_
Infografías: Yandy Salvy Díaz_

Para las cubanas el 8 de marzo significa muchas cosas, nos hace recordar lo que fuimos, lo que somos y, sobre todo, lo que no debemos ser; nos permite compararnos, ver cuánto hemos crecido, cuánto hemos alcanzado, lo que hemos conquistado y lo que hemos aportado a esta sociedad con nuestro quehacer; pero también nos compromete a seguir luchando por nuestros derechos, y no solo por los nuestros, sino también por los de aquellas que aún viven en contextos de desigualdad, de opresión, de violencia, de sumisión, de inexistencia social…, a pesar de la época ¨avanzada¨ en la que vivimos, donde al parecer todo se desarrolla, todo menos las conductas arcaicas y patriarcales que continúan imperando en gran parte del mundo.

Y aunque para reconocer a la mujer y su labor no se necesita fecha, ya que existe, podría usarse también como motivación para destacar a heroínas cotidianas, esas que en Cuba sirven de ejemplo, a veces desde el anónimato, y contribuyen a que seamos todos un poquito mejores, y a construir una mejor localidad, un mejor municipio, una mejor provincia, un mejor país.

A las delegadas y diputadas cubanas queremos homenajear de manera especial, puesto que su posición responde al respaldo y al reconocimiento de quienes decidieron soberanamente que estuvieran allí. Tener una mujer delegada significa que allá, donde vive, sus vecinos consideran que es ella y no otra persona la que mejor puede representarlos; tener una mujer diputada significa que en ella los electores depositaron toda la confianza, porque es con estos con quienes establece su mayor compromiso.

Y si concordamos en que la presencia de las féminas en cargos públicos, y fundamentalmente en los de representación social, se corresponde con el respeto, la admiración, y sobre todo, con el reconocimiento de su valía y sus capacidades, entonces podemos decir que en Cuba somos privilegiados en este sentido.

La entidad de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer refiere que en junio de 2016 solo dos países tenían un 50 por ciento o más de mujeres en el Parlamento, ya sea en cámara individual o baja: Ruanda con el 63,8 por ciento y Bolivia con el 53,1 por ciento.

Según se explica en su sitio web, ¨un número más elevado de países ha alcanzado el 30 por ciento o más de representación femenina. En junio de 2016, 46 cámaras individuales o bajas estaban compuestas en más del 30 por ciento por mujeres, incluyendo 14 de África Subsahariana y 11 de Latinoamérica. Fuera de esos 46 países, 40 han aplicado algún tipo de cuotas (cuotas de los candidatos o plazas reservadas), abriendo un espacio para la participación política de las mujeres”.

Sin embargo, existen otros contextos en los que la situación es menos esperanzadora; según datos de ONU Mujeres, a escala mundial, en junio de 2016 había 38 Estados donde las mujeres representan menos del 10 por ciento del total de los parlamentarios en cámaras individuales o cámaras bajas, incluyendo cuatro cámaras sin presencia femenina.

Un breve acercamiento a la composición de la Asamblea Nacional desde su surgimiento, nos permite constatar que, a medida que han pasado los años y se ha consolidado nuestro proceso socialista, las féminas han alcanzado mayor representación en el legislativo, y si en el año 1976, cuando se constituyó la primera Asamblea, las diputadas constituían solo el 21,8% del total; en la actual legislatura, constituída en el año 2013, ya representaban en 48, 9%, lo que sitúa al parlamento cubano en el tercer puesto a nivel mundial. Es esta una realidad que, aunque no nos conforma, nos satisface.

Idaliena Díaz Casamayor es una de las 299 mujeres que resultaron electas como diputadas a la Asamblea Nacional en el último proceso electoral, una joven guantanamera que comparte a diario sus funciones de instructora de arte, de presidenta de Consejo Popular, de diputada, de compañera, de ama de casa, de hija, de amiga…

¿Qué representa para ti ser mujer en un país como Cuba?

El hecho de haber nacido en Cuba y ser mujer es un orgullo, un privilegio y constituye la experiencia más linda que se pueda imaginar, debido a todos los logros que en materia de emancipación hemos alcanzado, fruto de una tradición de grandes mujeres surgidas de nuestro proceso histórico como Caciguaya, Ana Betancourt, Haydeé, Melba, Celia, Yolanda…, nuestra Vilma Espín, quien finalmente hizo comprender a no pocos a fuerza de moral y sacrificio que la mujer no es un objeto sexual ni que su único espacio es la casa sino que es realmente una Revolución dentro de la Revolución.

A las mujeres en Cuba se nos respeta, se nos escucha, tenemos derecho al voto y ocupamos cargos públicos y decisivos en la vida del país, cosa que no ocurre en otros contextos, ni siquiera en los que se denominan potencias mundiales y desarrolladas.

¿Qué edad tenías cuando fuiste electa diputada a la Asamblea Nacional y cuando fuiste electa delegada de circunscripción? ¿Qué cambios supuso esto en tu vida?

Cuando fui electa delegada a la Asamblea Municipal del Poder Popular tenía 21 años y como diputada a los 23. Recibí la noticia con una gran satisfacción por el reconocimiento moral que significa y con temor a la vez, ya que es una alta responsabilidad la de representar al pueblo, atender sus preocupaciones, insatisfacciones, transmitirles las políticas del país pero sobre todo hacerles ver que todos podemos contribuir al mejoramiento de la vida del país desde nuestra trinchera y que el trabajo comunitario es una de las vías más efectivas.

Cambios que supuso en mi vida… creo que no muchos pero sí algunas  limitaciones a la hora de vestir pues ya te miran de otra manera, dedicar un espacio para recorrer la circunscripción y por consiguiente menos tiempo para dedicar a la familia y a la pareja, menos horas para el estudio o hacerlo en horarios no acostumbrados…

¿Cómo es posible conjugar las funciones de diputada, delegada y  profesora, todo a la vez?

En estos momentos me desempeño como Presidenta de un Consejo Popular, el No. 9 Sur Hospital. Es muy difícil, sobre todo cuando se quiere cumplir con todas tus responsabilidades y hacerlo bien, o al menos intentarlo, ya que una de las formas de hacerle frente a la subversión enemiga es el principio de hacer las cosas bien. Pero siempre que la persona se sacrifica y lucha por vencer los obstáculos, tiene apoyo de la familia y de los factores se puede lograr todo lo que se proponga.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

De mi profesión lo que más me gusta es enseñar a apreciar el arte y a iniciar en él a niños con necesidades educativas especiales por todo lo que les aporta, ya que logran ser más independientes, desinhibidos y comunicativos por las herramientas que les facilita el arte; además de ver el fruto de tu trabajo luego de tanto esfuerzo.

Y como Presidenta de Consejo lo que más me gusta es el vínculo directo con el pueblo, que te nutre con su savia, además de  sentir que contribuyo en el lugar donde esté a que las cosas marchen mejor.

¿Qué significa para ti formar parte de las diputadas que representan al pueblo cubano en la Asamblea Nacional?

Es un reto, un compromiso con el pueblo, la Revolución y con el Comandante. Y una experiencia que nunca voy a olvidar ya que he tenido la oportunidad de ser partícipe en la toma de decisiones de la vida del país a través de las legislaciones, de los controles y fiscalizaciones realizados en la comisión a la que pertenezco y de las intervenciones realizadas. Es un alto honor haber sido elegida como diputada al parlamento cubano, dentro de tantas mujeres valiosas que existen en este país.

¿Cuáles retos crees que tengan las mujeres cubanas hoy, fundamentalmente las jóvenes?

Nos quedan muchos retos; primero no dejar que las futuras generaciones olviden al líder de la Revolución Cubana, aunque no hayan vivido en el mismo espacio de tiempo, sino que lo conozcan por la herencia que nos ha dejado en su obra. Segundo, contribuir a tener una sociedad más próspera y sostenible para garantizar que Cuba alcance un prestigio económico a la altura de nuestra estatura moral como señaló nuestro General de Ejército. Y tercero trabajar de una forma más activa y por todos los medios incluyendo las redes sociales para que se conozca la grandeza de la mujer cubana y  nuestras jóvenes comprendan el grandísimo honor y privilegio de haber nacido en Cuba.

¿Desde tu punto de vista, qué papel tiene la mujer cubana en la sociedad actual?

Le corresponde ser más proactiva, dinamizadora de los procesos, trabajar porque nunca se pierda la sensibilidad a pesar de la dureza de estos tiempos y enseñarles a sus frutos (hijos e hijas) valores acordes a nuestra sociedad socialista, pero sobre todo a querer a la Patria como esa gran madre que nos lo ha dado todo y a la que no se puede mirar por sus manchas sino por la luz que nos brinda en el día a día para crecer y disfrutar de una sociedad que, aunque no es perfecta, es la más justa del mundo.

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