Palabras de Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la inauguración de Cubadebate.cu 5 de agosto del 2003.
Conozco a Fabián desde hace un montón de años. Vale la
pena subrayar que en esa guerra que empezó en el 59, él ha sido
un protagonista, un combatiente destacado de la Revolución cubana en la
lucha contra la agresión norteamericana. Él ha sido, al mismo
tiempo, un combatiente y un un hombre de pensamiento, que puso mucho de reflexión,
de meditación en su trabajo. Ha investigado la historia que rodea todo
este caso del magnicidio de Dallas y es, realmente, un autor de especial interés
para el que se interese en estos temas que son tratados en sus libros.
La agencia EFE está distribuyendo hoy un despacho con las declaraciones
del principal jefe de la FNCA, y dice: "Basta ya, la hora de Cuba es ahora".
No quiero decir nada que tenga implicaciones para esa historia tenebrosa de
la cual hablaba Fabían, pero esta gente, que ha sido creación
de la administración norteamericana y que tanto le deben, formula una
declaración que es bastante preocupante: declara que es inaceptable la
politica con relación a Cuba, exigen al presidente Bush que cumpla lo
que prometió, las promesas que hizo en mayo del 2002. Promesas que ustedes
conocen porque son públicas y otras que seguramente se hicieron, no de
manera tan públicas.
Digo esto porque suscribo las razones que llevaron a este grupo de periodistas
cubanos a lanzar este sitio, que Randy acaba de exponer muy brevemente.
DOS NOTICIAS
Cuando me invitaron a decir algo aquí pensé que valía la
pena compartir con ustedes un par de noticias. Son dos noticias porque el terrorismo
mediático no solo es la calumnia, las campañas para distorsionar
o denigrar a Cuba; es también la manipulación y el ocultamiento
de la información.
Voy a empezar con un ejemplo, y rindiendo homenaje al presidente Bush. En estos
días todo el mundo habla de 16 palabras que él tuvo el infortunio
de incluir en el discurso del Estado de la Unión del 28 de enero del
2003. Dieciseis palabras que han dado la vuelta al mundo, porque ha quedado
demostrado y reconocido que él estaba diciendo una mentira para justificar
la guerra.
Quisiera saber quién, en este mundo -incluso ahora que todo el mundo
habla de ese discurso-, se ha tomado el trabajo de detenerse unos segundos en
esa exposición y en esos instantes en que él tuvo un momento de
una franqueza inaudita.
Se ha hecho un gran escándalo y todo el mundo opina sobre esas 16 palabras,
que usó para reconocer que en Estados Unidos y en el mundo occidental
y cristiano se practican ejecuciones extrajudiciales ("Muchos otros han
tenido un destino diferente", o sea, no están prisioneros pero...
"ya no son un problema"). De eso, que yo sepa, solamente ha aparecido
el artículo principal de la edición The New Yorker, unos pocos
días después del discurso. Ha sido la única publicación
en Estados Unidos que se hizo eco y denunció lo que significaba, algo
que, como decía la revista, desde los tiempos de Hitler no se solía
reconocer públicamente, y con toda modestia tengo que decir que el periódico
Granma también publicó un articulito sobre el asunto, que yo escribí sobre ese tema.
Nadie se ha tomado el trabajo de denunciar, de condenar. Hay un desfile de políticos
norteamericanos hablando de las dieciseis palabras, y de las veintitantas en
las que el presidente de los Estados Unidos reconoció que en su país
y en los países aliados del occidente cristiano, tan humanitario, se
practican las ejecuciones sin juicio previo. Nadie leyó The New Yorker,
nadie leyó Granma, pero ahora todo el mundo está leyendo el discurso
del "pobre" Bush para explotar su mentira. Sin embargo, nadie se fija
en la gran verdad que tuvo el coraje de decir en ese mismo discurso.
Digo esto como un ejemplo que sigue teniendo todos los días el infortunio de ser algo convertido en noticia, pero que es parte de esta batalla del sitio que los compañeros han iniciado y que tiene un propósito realmente ambicioso pero debe ser así, hace falta mucho debate, hace falta que los cubanos tengamos la oportunidad de emplazar a otros a que lo hagan.
CARTA DEL DEPARTAMENTO DE JUSTICIA
La segunda noticia es esta, sobre la situación de los Cinco. Esta es
una carta del Departamento de Justicia, que tampoco es noticia a pesar de que
es pública, donde se ratifica oficialmente la decisión norteamericana
de no darle las visas ni a Olga Salanueva ni a Adriana Pérez O'Connor para que
visiten a sus maridos en Estados Unidos.
Eso no es nuevo. Lo nuevo es quien firma la carta, Guy A. Lewis, este era el
jefe de la Fiscalía del Sur de la Florida, el que dirigió la acusación
contra los compañeros, el que organizó la farsa judicial que los
envió a prisión y el que hizo muchas cosas más: argumentó
ante el tribunal para proteger a los terroristas; el que se abrazó con
Basulto; el que se fue a tomar tragos a los bares de Miami después que
los compañeros fueron condenados, con esos mismos personajes que aparecen
en el libro de Escalante, en el artículo de Cubadebate, personajes que
nos han acompañado en estas cuatro décadas.
Fue este mismo Guy A. Lewis quien le pidió por escrito al tribunal que
condenase al esposo de Olga Salanueva y hermano de Roberto González (abogado)
a esa sanción que solo a un régimen terrorista se le puede ocurrir,
que es prohibirle a ese ciudadano norteamericano, ponerle como una condena especial
la prohibición de "visitar los lugares donde se sabe que están
o frecuentan los terroristas".
Pero no fue a buscar a los terroristas, no fue a arrestarlos, sino que condenó
a una persona que nació en Estados Unidos a ese insólito castigo.
Él también es el mismo fiscal que, por escrito, le pidió al tribunal
de Atlanta que modificase la acusación que él había formulado
contra Gerardo Hernández, en un documento que nadie publica, pero que
es público.
Hay que visitar el sitio www.antiterroristas.cu para encontrarlo, a pesar de
que, como el mismo Guy dice, eso que él estaba haciendo carecía
de antecedentes, que nunca antes se había hecho en los Estados Unidos
de América, que era retirar al final el cargo principal, el más
grave. Él sabe que tiene preso a René González y que lo
tiene además condenado a que después que cumpla su tiempo de prisión
no pueda osar hacer nada contra sus terroristas, a los cuales su gobierno apaña,
protege y defiende.
Tiene encerrado a Gerardo Hernández a perpetuidad por un crimen que no
cometió y que además no lo podía probar. Este mismo señor
le comunica a una de las tantas organizaciones o personas que se han interesado
por la visa de Olga y Adriana, que la política es no dárselas.
Comunica ahora esta decisión porque ya no es el fiscal del sur de la
Florida, ahora es el brazo derecho de John Ashcroft, promovido por sus grandes
méritos, porque aplicó la justicia del régimen terrorista
y patrocinador del terrorismo. Ahora es nada más y nada menos que el
segundo hombre de uno de los departamentos esenciales del régimen que,
entre otras cosas, practica el terrorismo.
La lucha de hoy por la libertad y la democracia es una lucha también
por la verdad. Todo lo que se pueda hacer para exponerla, para ofrecer información
alternativa frente a los que la manipulan o la ocultan, es una tarea realmente
de la mayor importancia. Por eso es que yo saludo a los compañeros que
han lanzado este sitio y les auguro los mayores éxitos, porque van a
cumplir lo que es una demanda vital de la humanidad.
Muchas gracias