El delegado, clave del sistema democrático cubano

Yurién Portelles

La Habana, 21 oct (PL) Los más de 15 mil 200 delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular, que serán electos hoy en las urnas, constituyen piezas claves del sistema democrático de Cuba.

Ellos serán escogidos entre más de 37 mil aspirantes a ejercer durante dos años y medio como representantes en los gobiernos locales.

Además de ser nominados por sus vecinos, quienes ocupen los cargos en elección recepcionarán y darán curso a las preocupaciones de los habitantes de su demarcación electoral.

Un delegado, equivalente a un concejal en otros parajes del mundo, debe rendir cuentas de su desempeño al menos dos veces al año, en una asamblea convocada a tales efectos en la comunidad.

Sin embargo, existen otros momentos en los cuales un representante a este nivel recoge las quejas, preocupaciones o sugerencias del electorado, al fijar un día a la semana para recibir a sus conciudadanos.

La práctica es que en las calles se aborden las problemáticas de las comunidades o incluso de la localidad, ya que los delegados integran las Asambleas Municipales del Poder Popular.

En caso de que en su gestión no satisfaga las expectativas por incapacidad, los electores podrían revocarlos.

Muchas veces, aún en medio de sus gestiones, los delegados son poco reconocidos, porque se les exige como si fueran administradores de recursos.

Así lo reconoció recientemente el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, quien apuntó que los cubanos demandan soluciones a problemas que guardan relación con la situación económica nacional derivada del bloqueo económico de Estados Unidos contra la isla.

Según el líder parlamentario, estos gobernantes municipales deben ser vistos como dirigentes políticos, capaces de organizar y promover la acción colectiva.

Pero la preocupación por definir el papel de estos cargos quedó expresa desde los mismos inicios de la constitución del Poder Popular, en 1976.

Ellos, se aseveraba entonces, no son funcionarios administrativos porque son electos por el pueblo, “de la manera más libre que en el mundo se elige a alguien”.

La mayoría de los planteamientos tienen relación con la necesidad de reparación de vías, tuberías de agua y la limpieza de fosas de aguas albañales, recogida de basura y el arreglo del alumbrado público, entre otros.

Más allá de las imperfecciones, el representante municipal es visto como la persona más importante del barrio, aún cuando la máxima autoridad corresponda a los electores al otorgarle el mandato.

Por estas razones, entre otras, los delegados son en Cuba la base del poder popular, al ser una forma democrática de expresión de las mayorías.